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Mostrando entradas de mayo, 2017

LA ISLA DE LA MARTINICA

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Dentro del Círculo Universitario, José María y la Martinica eran la pareja más bella. Por eso, cuando se separaron, todos pensamos que se trataba de una más de sus peleas. El círculo fue cayendo, y las reuniones donde se leía a Philip Roth o James Baldwin se perdieron. Al principio, como si se tratara de un acuerdo entre ambos, llegaba uno y el otro no. Extrañábamos, por ejemplo, que José María empezara la reunión del círculo con alguna palabra; una vez leyó el blues de Sonny, de Baldwin, en un libro de pasta roja titulado “Al encuentro del hombre”: el mundo esperaba afuera, hambriento como un tigre, y que el tumulto se extendía sobre nosotros, más extenso que el cielo . Todos nos mirábamos, pero ellos dos se besaban, como si con eso sellarán lo hermoso de cada lectura. Él se reflejaba en sus ojos, y ella dormía en su hombro. A veces, cuando caminábamos luego de las reuniones, pensábamos que la pareja era algo inusual; nos parecía que dormían en un libro y se despertaban en medio d...

UN GATO EN CASA ROJA

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Mientras me despedía de los amigos del trabajo en el estacionamiento del mismo, el móvil comenzó a sonar dentro de uno de mis bolsillos. Tardé un rato en encontrarlo (como suceden con mis llaves, documentos, etc.). Del otro lado una voz femenina dijo mi nombre: ¿Zoe?; ¿Sí?, contesté. Entonces la voz me pregunté si no la reconocía, y la verdad es que me era totalmente extraña, así que se lo dije: no. La voz se quedó callada un rato y luego, como si hubiere recapacitado que no vale la pena molestarse por ello, me dijo si me acordaba de una casita roja con una salita de juguete. Entonces grité: ¿Ofelia?. Y, en efecto, era ella: había llegado de Madrid después de haber estado ausente siete años y quería verme. Entonces me senté en el auto y le dije que, por mí, encantado. Al colgar el móvil sentí que mi mente retornaba diez años atrás, cuando aún no había acabado el verano. Entonces cerré los ojos y me vino a la mente aquella vida. Aquel año, al final del verano, alquilamos una casit...

VOLVER A EMPEZAR

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No bien habíamos terminado de cenar, Ximena me lanzó la pregunta: ¿hasta cuando vas a estar así, Zoe?, ¿Cuánto tiempo ya de ello?. Entonces Roberto, su esposo, intervino para llamarle la atención, puesto que, valgan verdades, Xime, que  barbaridad contigo, lo invitamos a cenar y lo primero que se te ocurre es preguntarle ello. No había problema, me había excusado y la verdad es que Xime tiene toda la razón, Roberto, ya ha pasado más de un año y medio en que Susane Lire me dejó. Y mientras Roberto recogía la mesa, Xime intervino para decirme que Susane no me había dejado, sino que se había muerto, y eso era un hecho natural y que, a la larga, a todos nos iba a pasar. Esta vez sí que Roberto se quedo parado mirando a su esposa, pues valgan verdades que frialdad la tuya, Xime, le había dicho, habría que ponerte en una agencia de seguros de vida. Pero a mi solo me daba por reír con las cosas de esos dos locos, pues sabía perfectamente que la Xime había amado tanto a su ...