LA ISLA DE LA MARTINICA

Dentro del Círculo Universitario, José María y la Martinica eran la pareja más bella. Por eso, cuando se separaron, todos pensamos que se trataba de una más de sus peleas. El círculo fue cayendo, y las reuniones donde se leía a Philip Roth o James Baldwin se perdieron. Al principio, como si se tratara de un acuerdo entre ambos, llegaba uno y el otro no. Extrañábamos, por ejemplo, que José María empezara la reunión del círculo con alguna palabra; una vez leyó el blues de Sonny, de Baldwin, en un libro de pasta roja titulado “Al encuentro del hombre”: el mundo esperaba afuera, hambriento como un tigre, y que el tumulto se extendía sobre nosotros, más extenso que el cielo . Todos nos mirábamos, pero ellos dos se besaban, como si con eso sellarán lo hermoso de cada lectura. Él se reflejaba en sus ojos, y ella dormía en su hombro. A veces, cuando caminábamos luego de las reuniones, pensábamos que la pareja era algo inusual; nos parecía que dormían en un libro y se despertaban en medio d...